Un día, entró un profesor a clase con un vaso y una botella de agua en la mano. Al verlo, todos los alumnos pensaron lo mismo: ¡Otra vez el vaso medio lleno o medio vacío! Algunos hasta se atrevieron a comentarlo en alto. El profesor al oírlo se echo a reír y les dijo mientras llenaba el vaso de agua... ¿Cuánto pesa el vaso?
Los alumnos sorprendidos y con las calculadoras en mano, empezaron a pensar como locos. Cientos de diversos resultados se oían a gritos. El maestro se echo a reír a carcajada limpia, cuando acabó dijo:
Este vaso lleno de agua pesa lo mismo que los problemas. Si lo sostengo durante poco tiempo, a penas noto su peso. Pero si lo sujeto durante mucho tiempo, el vaso llega a ser muy pesado. Con los problemas pasa lo mismo. Si los piensas un ratito, son aguantables. Pero si te tiras horas y horas dándole vueltas, al final más que unos simples problemas, son un dolor de cabeza.
Los alumnos estaban totalmente boquiabiertos, ¡nunca se lo habían planteado de ese modo!
La lección de hoy es mu fácil de entender, pero sé que puede costar un poco hacerla realidad. Ponle ganas y esfuérzate:
"Piensas que tienes muchos problemas, pero solo tienes uno... Piensas demasiado."
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